De cada parte que me aparte de tu senda
de cada segmento de esta pendiente recta
de la difuminaciòn abyecta del negro sobre el negro
del tiempo y su paso incierto del que estas letras derivan
De allí
La última puntada que cogerse puede del deshilachado manto de tu virtud
de allí su luz mortecina y su calor abyecto color de fiambre
de allì la luz, sol ciego de estos dìas
de allì me sostengo y de tus sobras me cuelgo
como si mi ceguera pudiera impedirme ver que es tripa y no cuerda lo que me tiendes.
Ya sea porque la eternidad vive ahora mismo, y la posteridad me importa tanto como un ramo de begonias rosadas puestas al frío en la mitad de la avenida (en un bonito florero, por cierto); ya sea porque creo tanto en la vida que a veces hasta me da pena: Dejo acá mis rezos, mis llantos y discusiones, mis dislocaciones e histerias, mis sones y griterías para el que quiera cuidarlas, regalándoles un ojito.
domingo, 4 de agosto de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
¿Educación artística en los colegios distritales? ¡¡¡Eso para qué!!!
El programa de Jornada Única creado por la alcaldía de Gustavo Petro para disminuir los índices de segregación social, económica y cultural de la capital colombiana identifica y focaliza el nivel de acceso a la cultura y la tradición artística como uno de las causas más importantes de dicha segregación y un indicador de la violencia estructural que aqueja a la ciudad. Por esta razón dispone que todos los educandos en colegios distritales reciban cuatro horas mínimo de clase de arte (Literatura, audiovisuales, plásticas, teatro, música, o danza).
Uno de los proyectos piloto desarrollados en este marco fue implementado en el primer semestre del 2013 en el colegio Camilo Torres por doce organizaciones artísticas y culturales y alrededor de treinta profesores de arte que nos encontramos con el desafío de responder a una pregunta que revolucionará el sistema educativo de nuestra ciudad y, en el futuro de todo el país: ¿Cuál debe ser la finalidad, el objeto de la educación artística teniendo en cuenta el contexto del sistema educativo público distrital?
En el transcurso de este programa piloto cada artista-maestro debió responder en la práctica diaria esta pregunta, consciente o inconscientemente. Busco presentar en este escrito las diferentes consideraciones que esta experiencia me generó después de poco más de un semestre de desarrollar este programa en el ya mencionado plantel educativo, experiencia tan desconcertante como prolífica y dificultosa para todos y cada uno de los maestros que en ella participamos, del más joven al más perro viejo de ellos.
Reflexiono. El arte (en general y aún contemplando desde la orilla el inmenso mar que esta palabra pretende nombrar) contiene en su esencia misma una característica que lo diferencia de cualquier otra disciplina del currículo educativo: es un camino de comprensión del individuo como sistema vivo (en todos sus ámbitos, corporal, sentimental, mental y espiritual). Ninguna otra disciplina exige para su desarrollo de manera tan fehaciente el encuentro reflexivo con la realidad del YO en la historia; en otras palabras, es totalmente imposible hacer arte sin haber puesto en cuestión la cosmovisión del artista, sin haber atentado contra las verdades últimas de cada individuo, contra el ser mismo del artista. (Utilizo acá artista en su más amplia acepción, es decir, cualquier persona que desde sus posibilidades físicas y técnicas busca una expresión estética del mundo).
Esta característica está implícita en el proceso de creación y formación artística y es, a mí entender, lo que de manera exclusiva puede aportar el arte a la educación: El arte es el camino privilegiado para que los y las participantes se encaminen en el empoderamiento de su contexto y en la búsqueda de su propia voz, única e inalienable. Lo interesante es que es precisamente este aspecto de la educación el que ha sido, no solamente olvidado sino sistemáticamente soslayado del modelo educativo actual. En él la voz de los estudiantes es invisibilizada por los mecanismos de poder de la escuela, enseñándole de esta manera al estudiante la verdad fehaciente de que su palabra nunca será escuchada, de que la democracia hoy es apenas el maquillaje de una sociedad que es gobernada única y exclusivamente por los intereses del mercado. De esta manera el sistema educativo cumple con su deber frente a la sociedad capitalista, necesitada de esclavos sin voz y sin criterio para que sostengan su moribundo sistema oloroso y pudibundo de su propia miseria. Para el contexto de la educación colombiana antes que una disciplina por sí misma, el arte es una herramienta de educación para la vida.
Cabe preguntar ¿Para educación de quienes? De los estudiantes obvio, responderían muchos docentes... Mentira, si nuestra primera premisa es que el arte educa para la vida, la segunda es que nadie sabe la fórmula del buen vivir, por muy docto letrado y condecorado que sea (en una buena cantidad de casos entre más docto, diplomado y condecorado menos saben vivir). Y no solamente porque la vida es tremenda e inextricable, sino porque la gran mayoría de veces las condiciones vitales que afrontaron los profesores en sus vida son muy diferentes a las que tiene que afrontar los alumnos: es muy fácil decir que hay que vivir ofrendando amor y decir no a la violencia (cumplirlo ya es algo que casi nadie logra en la realidad) si uno vive en los Rosales, pero enséñele a no responder con violencia, a no creer que la violencia es el camino a un pelado de Las Cruces que ha visto toda su vida que la violencia es la única moneda de cambio para que respeten su vida, que la ilegalidad (y la violencia que ella contiene) es la única salida para no vivir como un esclavo... Decirle a este muchacho que se dedique a la meditación yogui y salude a todos con una sonrisa, que confíe y ame, que al que lo ofenda le responda inteligentemente y se defienda con argumentos es como regalarle una lista de instrucciones para llegar pronto a su sepelio. Es importante brindarle las herramientas de meditación y de reflexión para su paz espiritual, pero sólo el mismo estudiante utilizando su sensibilidad, su poder de análisis y aplicándolo a sus conocimientos del territorio puede descubrir la manera de transformar sus relaciones, no de huir de su territorio y aborrecer sus orígenes (pasa todo el tiempo y genera graves desequilibrios mentales y traumas sociales, familiares y sicológicos) sino de convertirse en un agente de cambio dentro de él.
Durante mi estancia de veinte años dentro del sistema de educación escolarizada he confirmado una y otra vez que las relaciones dentro de los colegios y las universidades nos son sino una réplica, un reflejo del sistema social que las rodea,Este principio debe ser entendido para poder aprender de esta experiencia, y ser parte del cambio de paradigma educativo que esta sociedad necesita. Así que como en la sociedad en los colegios está el que tiene el poder y lo utiliza para aplastar al desprotegido, está el burócrata útil que se complace en hundir al que está hundido, el que lo hace sólo para salvar su puesto, y el que lo hace por bruto, con la mejor de las intenciones. Un nuevo paradigma de investigación-acción educativa eludirá replicar este sistema.
Entonces ¿cómo es que puede el profesor de arte ayudar a que el estudiante descubra su propia vida? EL profesor no sabe cómo vivir, de hecho tiene en su contra que entre más viejo es más contaminado está por la enfermedad del que compra y el que vende, por la sarna corrosiva del que ha pasado muchas horas de su vida calculando como se va a gastar su paupérrimo pago mensual, llevando cuentas de las semanas, los días, las facturas y el mes que viene; ha acumulado una sapiencia del todo inútil para el desarrollo del ser humano como especie, pero totalmente necesaria para vivir en el mundo de hoy.
Por otro lado el estudiante está metido de cabeza (y ahogándose) en la mass media: Ve televisión cuando no escucha radio, o está en el facebook viendo todo el día noticias falsas de mundos que no conoce pero que está convencido de que son más reales que el mundo en el que vive. Ha crecido en la generación de la rapidez, de la falta de memoria, de la superficialidad de la información y del conocimiento. (Por supuesto, hay profesores que han encontrado sus propias maneras de escapar de la dependecia al mercado, y hay estudiantes que hacen uso de su imaginación y de sus piernas, pero vaya si son pocos). En conclusión, nos educamos todos entre enfermos, como parte que somos de una sociedad podrida desde sus más bajos cimientos.
Por estas razones no somos los profesores ni los alumnos los que enseñamos a redescubrir la vida, sino el arte a través de nosotros, el arte acogiéndonos en su tradición y en su misterio. Esto es indudable si se comprende que el misterio del arte es el misterio de la creación: sabemos que si se pone una semilla bajo tierra y se cuida de ella la semilla germina, pero no sabemos de donde le viene a esa semilla la voluntad de germinar, sabemos del óvulo y el espermatozoide y del placer bello y fortuito que los pone en el mundo, pero nada sabemos de la chispa que convierte esta reacción fisico-química en un ser humano. Este es el misterio que comparten el arte y la naturaleza: la creación, la voluntad para que de la nada crezca algo, la voluntad de vida que se contrapone a la entropía, la posibilidad de crear, desde el cero.
La tradición artística es en sí misma una recopilación de los diferentes esquemas y métodos que el ser humano ha desarrollado para representar (explicar) su mundo, y de él crear algo totalmente nuevo, algo que está en el mundo con energía propia, que tiene su propio aliento, su propio ser más allá del creador. La voluntad de vida, el potencial de creación es el poder más increíble del ser humano, es tan profundo y tan potente que ni nosotros mismos hemos podido destruirlo, está ahí en las cabezas y en los corazones y hace explosión cada vez que entra en contacto real y profundo con otros fenómenos vitales. El artista-maestro ha entrado en contacto con el arte como proceso vivo y transformador, como chispa que activa la energía creativa; y ha analizado de qué manera y cómo es que ciertos procesos artísticos trabajan en el espíritu del ser humano. Ese camino de sensibilización (a través de la creación, la apreciación y la formación artística) hacia la tradición artística como patrimonio vivo del ser humano creador es el que debe ofrecer el maestro de arte, a mi entender, a sus estudiantes.
Este camino es infinito, y cada ser humano tiene el suyo propio, nadie puede imitar el de otro, y a medida que se va avanzando en él se comprende esta radical diferencia como condición para la existencia. Hay un espacio de Do a Re, como lo hay del azul al rojo, pero no hay un color o una nota más importante que la otra, este principio artístico de armonía es un principio básico para la vida en comunidad (y qué falta nos hace comprenderlo en Colombia), la práctica artística por sí misma se encarga de enseñarlo si se logran crear las condiciones para que la investigación sea conjunta y no impuesta, base ineludible para que la experiencia artística sea fidedigna.
Muchas gracias al Alcalde Gustavo Petro por tomar la decisión política de revolucionar el sistema educativo a través de la inclusión de las artes en el currículo educativo. El arte es el camino.
Saulo Vagalis.
Uno de los proyectos piloto desarrollados en este marco fue implementado en el primer semestre del 2013 en el colegio Camilo Torres por doce organizaciones artísticas y culturales y alrededor de treinta profesores de arte que nos encontramos con el desafío de responder a una pregunta que revolucionará el sistema educativo de nuestra ciudad y, en el futuro de todo el país: ¿Cuál debe ser la finalidad, el objeto de la educación artística teniendo en cuenta el contexto del sistema educativo público distrital?
En el transcurso de este programa piloto cada artista-maestro debió responder en la práctica diaria esta pregunta, consciente o inconscientemente. Busco presentar en este escrito las diferentes consideraciones que esta experiencia me generó después de poco más de un semestre de desarrollar este programa en el ya mencionado plantel educativo, experiencia tan desconcertante como prolífica y dificultosa para todos y cada uno de los maestros que en ella participamos, del más joven al más perro viejo de ellos.
Reflexiono. El arte (en general y aún contemplando desde la orilla el inmenso mar que esta palabra pretende nombrar) contiene en su esencia misma una característica que lo diferencia de cualquier otra disciplina del currículo educativo: es un camino de comprensión del individuo como sistema vivo (en todos sus ámbitos, corporal, sentimental, mental y espiritual). Ninguna otra disciplina exige para su desarrollo de manera tan fehaciente el encuentro reflexivo con la realidad del YO en la historia; en otras palabras, es totalmente imposible hacer arte sin haber puesto en cuestión la cosmovisión del artista, sin haber atentado contra las verdades últimas de cada individuo, contra el ser mismo del artista. (Utilizo acá artista en su más amplia acepción, es decir, cualquier persona que desde sus posibilidades físicas y técnicas busca una expresión estética del mundo).
Esta característica está implícita en el proceso de creación y formación artística y es, a mí entender, lo que de manera exclusiva puede aportar el arte a la educación: El arte es el camino privilegiado para que los y las participantes se encaminen en el empoderamiento de su contexto y en la búsqueda de su propia voz, única e inalienable. Lo interesante es que es precisamente este aspecto de la educación el que ha sido, no solamente olvidado sino sistemáticamente soslayado del modelo educativo actual. En él la voz de los estudiantes es invisibilizada por los mecanismos de poder de la escuela, enseñándole de esta manera al estudiante la verdad fehaciente de que su palabra nunca será escuchada, de que la democracia hoy es apenas el maquillaje de una sociedad que es gobernada única y exclusivamente por los intereses del mercado. De esta manera el sistema educativo cumple con su deber frente a la sociedad capitalista, necesitada de esclavos sin voz y sin criterio para que sostengan su moribundo sistema oloroso y pudibundo de su propia miseria. Para el contexto de la educación colombiana antes que una disciplina por sí misma, el arte es una herramienta de educación para la vida.
Cabe preguntar ¿Para educación de quienes? De los estudiantes obvio, responderían muchos docentes... Mentira, si nuestra primera premisa es que el arte educa para la vida, la segunda es que nadie sabe la fórmula del buen vivir, por muy docto letrado y condecorado que sea (en una buena cantidad de casos entre más docto, diplomado y condecorado menos saben vivir). Y no solamente porque la vida es tremenda e inextricable, sino porque la gran mayoría de veces las condiciones vitales que afrontaron los profesores en sus vida son muy diferentes a las que tiene que afrontar los alumnos: es muy fácil decir que hay que vivir ofrendando amor y decir no a la violencia (cumplirlo ya es algo que casi nadie logra en la realidad) si uno vive en los Rosales, pero enséñele a no responder con violencia, a no creer que la violencia es el camino a un pelado de Las Cruces que ha visto toda su vida que la violencia es la única moneda de cambio para que respeten su vida, que la ilegalidad (y la violencia que ella contiene) es la única salida para no vivir como un esclavo... Decirle a este muchacho que se dedique a la meditación yogui y salude a todos con una sonrisa, que confíe y ame, que al que lo ofenda le responda inteligentemente y se defienda con argumentos es como regalarle una lista de instrucciones para llegar pronto a su sepelio. Es importante brindarle las herramientas de meditación y de reflexión para su paz espiritual, pero sólo el mismo estudiante utilizando su sensibilidad, su poder de análisis y aplicándolo a sus conocimientos del territorio puede descubrir la manera de transformar sus relaciones, no de huir de su territorio y aborrecer sus orígenes (pasa todo el tiempo y genera graves desequilibrios mentales y traumas sociales, familiares y sicológicos) sino de convertirse en un agente de cambio dentro de él.
Durante mi estancia de veinte años dentro del sistema de educación escolarizada he confirmado una y otra vez que las relaciones dentro de los colegios y las universidades nos son sino una réplica, un reflejo del sistema social que las rodea,Este principio debe ser entendido para poder aprender de esta experiencia, y ser parte del cambio de paradigma educativo que esta sociedad necesita. Así que como en la sociedad en los colegios está el que tiene el poder y lo utiliza para aplastar al desprotegido, está el burócrata útil que se complace en hundir al que está hundido, el que lo hace sólo para salvar su puesto, y el que lo hace por bruto, con la mejor de las intenciones. Un nuevo paradigma de investigación-acción educativa eludirá replicar este sistema.
Entonces ¿cómo es que puede el profesor de arte ayudar a que el estudiante descubra su propia vida? EL profesor no sabe cómo vivir, de hecho tiene en su contra que entre más viejo es más contaminado está por la enfermedad del que compra y el que vende, por la sarna corrosiva del que ha pasado muchas horas de su vida calculando como se va a gastar su paupérrimo pago mensual, llevando cuentas de las semanas, los días, las facturas y el mes que viene; ha acumulado una sapiencia del todo inútil para el desarrollo del ser humano como especie, pero totalmente necesaria para vivir en el mundo de hoy.
Por otro lado el estudiante está metido de cabeza (y ahogándose) en la mass media: Ve televisión cuando no escucha radio, o está en el facebook viendo todo el día noticias falsas de mundos que no conoce pero que está convencido de que son más reales que el mundo en el que vive. Ha crecido en la generación de la rapidez, de la falta de memoria, de la superficialidad de la información y del conocimiento. (Por supuesto, hay profesores que han encontrado sus propias maneras de escapar de la dependecia al mercado, y hay estudiantes que hacen uso de su imaginación y de sus piernas, pero vaya si son pocos). En conclusión, nos educamos todos entre enfermos, como parte que somos de una sociedad podrida desde sus más bajos cimientos.
Por estas razones no somos los profesores ni los alumnos los que enseñamos a redescubrir la vida, sino el arte a través de nosotros, el arte acogiéndonos en su tradición y en su misterio. Esto es indudable si se comprende que el misterio del arte es el misterio de la creación: sabemos que si se pone una semilla bajo tierra y se cuida de ella la semilla germina, pero no sabemos de donde le viene a esa semilla la voluntad de germinar, sabemos del óvulo y el espermatozoide y del placer bello y fortuito que los pone en el mundo, pero nada sabemos de la chispa que convierte esta reacción fisico-química en un ser humano. Este es el misterio que comparten el arte y la naturaleza: la creación, la voluntad para que de la nada crezca algo, la voluntad de vida que se contrapone a la entropía, la posibilidad de crear, desde el cero.
La tradición artística es en sí misma una recopilación de los diferentes esquemas y métodos que el ser humano ha desarrollado para representar (explicar) su mundo, y de él crear algo totalmente nuevo, algo que está en el mundo con energía propia, que tiene su propio aliento, su propio ser más allá del creador. La voluntad de vida, el potencial de creación es el poder más increíble del ser humano, es tan profundo y tan potente que ni nosotros mismos hemos podido destruirlo, está ahí en las cabezas y en los corazones y hace explosión cada vez que entra en contacto real y profundo con otros fenómenos vitales. El artista-maestro ha entrado en contacto con el arte como proceso vivo y transformador, como chispa que activa la energía creativa; y ha analizado de qué manera y cómo es que ciertos procesos artísticos trabajan en el espíritu del ser humano. Ese camino de sensibilización (a través de la creación, la apreciación y la formación artística) hacia la tradición artística como patrimonio vivo del ser humano creador es el que debe ofrecer el maestro de arte, a mi entender, a sus estudiantes.
Este camino es infinito, y cada ser humano tiene el suyo propio, nadie puede imitar el de otro, y a medida que se va avanzando en él se comprende esta radical diferencia como condición para la existencia. Hay un espacio de Do a Re, como lo hay del azul al rojo, pero no hay un color o una nota más importante que la otra, este principio artístico de armonía es un principio básico para la vida en comunidad (y qué falta nos hace comprenderlo en Colombia), la práctica artística por sí misma se encarga de enseñarlo si se logran crear las condiciones para que la investigación sea conjunta y no impuesta, base ineludible para que la experiencia artística sea fidedigna.
Muchas gracias al Alcalde Gustavo Petro por tomar la decisión política de revolucionar el sistema educativo a través de la inclusión de las artes en el currículo educativo. El arte es el camino.
Saulo Vagalis.
LA FACTURA
La Factura, la factura
exija la factura.
La certificación válida,
contante y sonante
aceptada en todo el planeta
del precio fijado a tu muerte.
La factura, la factura
exija la factura.
Pues es este mundo de inaudito progreso
en esta empresa tan bella y ardua
que por pura filantropía hemos mantenido
Nación. Ltda.
Tienes que pagar por haber nacido
¡Por tu derecho a sufrir y morir en este territorio!
¡La factura, la factura
exija la factura!
Qué nadie se meta con esta plata nuestra
que usamos en beneficio de los propios,
de los propios, propios
no de los otros muertos de hambre,
los que tienen que exigir la factura.
Exija la factura.
sábado, 6 de abril de 2013
LA TENIA
A veces se me daña el soñador de por dentro y me convierto en torpe hormiga agujereada, con la carga mal atravesada sobre los hombros. Me toca llorar para adentro pues de afuera se me impone una careta sandia y apelmazada de odio transversal e indiscriminado que me opaca los ojos y me enturbia la lengua, los crespos me aplaca y la cabeza me desparrama, extendiéndola con un rodillo por los techos y las paredes hasta desaparecerla, confundiéndola con el cemento, el polvo y la pintura. Cualquier masturbación es un fracaso pues el órgano imaginativo languidece y la cabeza de los deseos señala el infierno; cualquier esfuerzo es vano, toda pretensión inútil, superflua para un mundo condenado ya a la ignominia, a la muerte por obsecuencia, a la desaparición autoinflingida.
Pero si por fin no escribo lo que se me escapa del entendimiento, sino ausculto mi angustia, no la disecciono y le descubro a la Tenia su vientre de desesperanza; sino revelo el iris de sus ojos a la luna para que encarame en su luz su locura, sino examino sus dientes y los muerdo fervoroso para medir su dureza con mi hueso; sino desnudo en fin, su aire maligno, así el dolor del cuchillo inunde mi propia carne, la Tenia me tomará por completo hasta hacer de mí mi propio fantasma e inundar con su alma del vacío el corazón de la gente que me quiere.
Pero si por fin no escribo lo que se me escapa del entendimiento, sino ausculto mi angustia, no la disecciono y le descubro a la Tenia su vientre de desesperanza; sino revelo el iris de sus ojos a la luna para que encarame en su luz su locura, sino examino sus dientes y los muerdo fervoroso para medir su dureza con mi hueso; sino desnudo en fin, su aire maligno, así el dolor del cuchillo inunde mi propia carne, la Tenia me tomará por completo hasta hacer de mí mi propio fantasma e inundar con su alma del vacío el corazón de la gente que me quiere.
lunes, 18 de marzo de 2013
Sale un sol de mi costado
Sale un sol de mi costado
siento que me nace por un lado
se trepa por mi cuesta,
y llega a mi pico,
luego
baja corriendo su brillo por mi falda ancha
baja corriendo su brillo por mi falda ancha
por mis gargantas y mi franca cara
oriental.
Voy naciendo hace siete millones de
lunas
hace siete millones de lunas voy
haciendo,
de esta tierra mi madre,
cálida mansión de mis entrañas.
Cantan antiguos los vientos
tocando el son de mis ramajes
canto celeste en mi cielo
que nace fuerte del fondo de mi follaje.
Se juntan a mí y conmigo
una constelación de salvajes
que habitan y consumen su tiempo
en su canción de mil formas de vida y
muerte que exhala
su olor creado en los largos sueños
del tiempo.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Plegaria
Suplico al narrador que me ande en paz,
que me conceda trinchera
contra su posteridad acuciante de fatigados lectores,
vanguardias armadas de ojos de la posteridad.
Pido al narrador que se tranquilice
que no me espante con sus truculentas predicciones de los protocolos del futuro,
que detenga sus delirios y se atenga a los hechos:
a mi piel, a mi boca
a mis ojos y espaldas
jueces imparciales e inmediatos de mis días y mis noches.
Que no me deje arrastrar por sus cavilaciones estrambóticas.
¡Sálveme el cielo de merecerlo!
¡Por Dios, por usted mismo, cálmese
Señor Narrador!
miércoles, 20 de febrero de 2013
Simeón Torrente o el arte de reir de la pobreza
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Ya tengo un nuevo Santo a quien rezarle
en el cielo: Simeón Torrente, otro hombre que lucho toda la vida
para poder dejar de deber.
Reseña de:
Don Simeón Torrente ha dejado de... deber
Autor: Alvaro Salom Becerra
Don Simeón Torrente ha dejado de... deber
Autor: Alvaro Salom Becerra
Editorial: Oveja Negra, Bogotá, 1985
158 páginas (es cortico búsquelo y léalo)
Muy bonito es cuando uno se encuentra
con un libro bueno escrito por alguien de su terruño; más bonito
aún cuando ese libro no solamente es divertido y de sabrosa lectura,
sino que explica a través de su ficción los enrevesados caminos por
los que hemos llegado a ser este territorio de mentiras y de
tristezas; pero mejor aún cuando estas tristezas se convierten en
broma, en risa sardónica frente a la repetición continua de
injusticias que nos explican.
Es el caso de la desconocida novela que
me encontró en estos días y que relata la historia de un hombre cualquiera, un heredero de pobrezas y deudas como este Vagalis
que les escribe. Bien lo dice Álvaro Salom Becerra en su prólogo
cuando advierte que su novela trata “de un hombre mediocre,
adocenado, del montón; de los que viven y mueren sin dejar huella;
de los que no merecen “un supremo honor ni una suprema ignominia”.
En la mejor tradición de la novela picaresca esta novela pretende
demostrar que “en todas las situaciones de la vida, por dramáticas
que sean, hay aspectos jocosos y en los actos de todo hombre, por
solemne que parezca, hay un fondo de comicidad,” todavía más en
una novela ambientada en la capital del país más ridículamente
trágico del mundo.
La novela transcurre en la primera
mitad del S. XX en medio de una ciudad creciendo de manera desmedida
y acrecentando su miseria con enviados del resto del territorio
nacional. Pone el autor buen cuidado en trazar continuamente un
paralelo entre la vida de su protagonista y los acontecimientos
políticos y económicos que marcaron el país, así, vemos pasar por
sus páginas personajes ilustres como el Doctor Olaya Herrera “Flaco,
alto, frío, rubio, mayestático, autoritario. Oyendo un discurso
suyo, pronunciado con una voz que parecía que saliera del fondo de
la tierra, se tenía la sensación de que lo había dicho todo;
leyéndolo, al día siguiente, se llegaba a la certeza absoluta de
que no había dicho nada.” O comprendemos, alumbrados por sus
páginas, momentos decisivos de la historia nacional donde, por
ejemplo, “El pueblo soberano (…) creyendo que se trataba de
elegir Presidente de la Academia de la Lengua , lanzó a las
candidaturas a don Marco Fidel Suarez , clásico del siglo de oro,
que suplía su impericia en el arte de gobernar con un estilo
insoportablemente perfecto y del Maestro Guillermo León Valencia,
cuya inexperiencia administrativa estaba compensada por una
enciclopédica cultura literaria una inagotable y parnasiana vena
poética.”
Como tanta gente en mi ciudad el
protagonista de la novela más que vivir padece de haber nacido, y
más que pertenecer a la sociedad civil sostiene su calidad de
“hombre civilizado” como una cruz que sólo podrá abandonar con
la muerte, sin embargo va descubriendo a lo largo de su desafortunada
vida las armas con la que muchos nos defendemos de este modelo social
agobiante, el humor, la risa, y la e (en el arte, en la vida eterna,
en la bareta, en la revolución...). Y a través de su vida
imaginada que por ser de tantos es tan real Simeón nos ayuda a
pasar el rato y a burlarnos un rato de nuestras tristezas.
Nota motivadora: Son descritos
en la novela dos métodos para escapar de los acreedores, uno menos
redical que el otro pero los dos igual de efectivos.
domingo, 17 de febrero de 2013
La invitación desmentida
(Transmitiendo desde la intersección de la Av. Caracas con calle 63)
La ciudad hace de su correo todos los sentidos mensajeros, y me abarca por completo, no puedo pensar por fuera de lo que es.Pienso: Cuando terminen los días de fiesta se podrá empezar con alguna cosa, pero, mientras las luces estén encendidas de esta manera, y haya tantas pajas en tantos ojos, en tantas bocas...tanto sueño prestado, no hay posibilidad de mirar con buenos ojos los cantos de mis afectos. Todo lo bueno es condenado por la luz.
Ahora vivimos la gran quema, pues todo brilla ahora como Roma a los ojos de Nerón, y hay un aire fastuoso en el ambiente.
Hay una tibieza también, que nos convence: hay que hacerlo porque es lo que estipula la normal estupidez. Como si no fuera suficiente sufrimiento llevar toda esta gran mentira a cuestas... No se si lo valdrán las tartas, comparadas con la cagada, con tanta distancia, con tamaño esfuerzo intestinal, con abismo tan grande entre lo que necesitamos y ansiamos y lo que creemos que queremos.
A mí globitos de enamorados vespertinos, a mí gente dispuesta a coger a toda velocidad, los anos, los senos, el pene, el pezón y la teta (y ojalá se toquen por lo menos eso), a mí, seres furiosos de rabias secretamente infringidas, a mí seres ambiciosos, entrecanos y en acecho, a la espera de la mejor oportunidad para profundizar sus heridas más recientes en busca de las más antiguas.
Si queréis venir (aunque no sea sino por un espantoso malentendido), venid. Pero procurad pasar de largo, mirad de reojo, pues no quisiera que mis búsquedas os afeasen las certeras orfandades que son vuestro paisaje.
lunes, 11 de febrero de 2013
Barquito Dele al click para escuchar.
Les dejo una queja pa bailar, DEMO de una canción de La FanFarza, colectivo de locos y entrañables cronopios al que pertenezco desde hace casi ya dos años.
Donde se explica la razón de ser de este blog y sus más íntimas aspiraciones
Hace ya un buen tiempo que me azuzaba mi ser moderno para que me desarrollara como ser blogosférico, manera incruenta que han encontrado los letrados de hoy para poder mantenerse escribiendo sin desaparecer del mundo virtual, cosa mucho más grave que desaparecer del mundo real. Me detenía el pensar en la ingente cantidad de textos que circulan hoy y que nadie lee pero se acumulan. El miedo al infinito me atenazaba la garganta. ¿Qué vamos a hacer después con todo eso? ¿No se sobrecargará la luz? (si es onda o si es partícula) ¿No reventarán las autopistas virtuales por mi falta de moderación, por mi culpable impulso por decir? Nada de eso me importa ya: mi ética se ha elevado, mis nostalgias han cambiado de bando: He visto la luz.
Fue hace dos días que mi computadora me habló. No digo que haya pronunciado palabra alguna, digamos audible, pero, estando sentado frente a ella empecé a sentir una gran presión sobre mi cabeza, como si una nube densa se hubiera posado sobre mi; pensé que sería cansancio, pero la presión se hacía cada vez más fuerte y me impulsaba a acercarme. Me levanté y moví mi cabeza, de un lado para otro y en círculos, como me enseñó mi maestro yogui, pero la sensación no desaparecía, tampoco aumentaba, y si bien era molesta no era insoportable, así que seguí trabajando tratando de no pensar en ello, y sin darme cuenta me fui encorvando poco a poco, hasta casi apoyar mi mentón sobre el teclado. Yo estaba concentrado escribiendo y no tenía abierto Internet, ni estaba escuchando música, cuando de repente empezó a sonar esta música.
El sonido me agarró de mis costillas, de mi cuello, me atenazó la garganta y le hizo un nudo a mi lengua. A duras penas intentaba mantenerme sobre la silla mientras sentía que el mundo se me movía como un ventilador. Aún tengo las heridas que me hice clavando las uñas en la mesa, y mis pies están magullados y morados. No creo que esto haya durado más de dos segundos pero para mí duro siglos, caí sobre la computadora, apretando los dientes con fuerza y me mantuve allí, con los ojos cerrados, hasta que estuve seguro de que no se repetiría, entonces abrí los ojos. La computadora había dejado su pantalla en negro, pero arriba, en su parte izquierda se leía: "Al que quiera vida le será dada, al que la desprecie le será quitada"
Lo entendí entonces, inmediatamente: Dios se ha modernizado, Facebook y Google lo controlan, ha abierto un mail, un perfil y un blog, quiere Ser en el mundo, quiere entrar, así sea sólo como participante. Admito que sus métodos son por ahora un poco groseros, pero ya le iremos enseñando. Por ahora abro este blog para que me siga y poder orientarlo un poco.
Saulo Vagalis.
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