Donde se explica la razón de ser de este blog y sus más íntimas aspiraciones
Hace ya un buen tiempo que me azuzaba mi ser moderno para que me desarrollara como ser blogosférico, manera incruenta que han encontrado los letrados de hoy para poder mantenerse escribiendo sin desaparecer del mundo virtual, cosa mucho más grave que desaparecer del mundo real. Me detenía el pensar en la ingente cantidad de textos que circulan hoy y que nadie lee pero se acumulan. El miedo al infinito me atenazaba la garganta. ¿Qué vamos a hacer después con todo eso? ¿No se sobrecargará la luz? (si es onda o si es partícula) ¿No reventarán las autopistas virtuales por mi falta de moderación, por mi culpable impulso por decir? Nada de eso me importa ya: mi ética se ha elevado, mis nostalgias han cambiado de bando: He visto la luz.
Fue hace dos días que mi computadora me habló. No digo que haya pronunciado palabra alguna, digamos audible, pero, estando sentado frente a ella empecé a sentir una gran presión sobre mi cabeza, como si una nube densa se hubiera posado sobre mi; pensé que sería cansancio, pero la presión se hacía cada vez más fuerte y me impulsaba a acercarme. Me levanté y moví mi cabeza, de un lado para otro y en círculos, como me enseñó mi maestro yogui, pero la sensación no desaparecía, tampoco aumentaba, y si bien era molesta no era insoportable, así que seguí trabajando tratando de no pensar en ello, y sin darme cuenta me fui encorvando poco a poco, hasta casi apoyar mi mentón sobre el teclado. Yo estaba concentrado escribiendo y no tenía abierto Internet, ni estaba escuchando música, cuando de repente empezó a sonar esta música.
El sonido me agarró de mis costillas, de mi cuello, me atenazó la garganta y le hizo un nudo a mi lengua. A duras penas intentaba mantenerme sobre la silla mientras sentía que el mundo se me movía como un ventilador. Aún tengo las heridas que me hice clavando las uñas en la mesa, y mis pies están magullados y morados. No creo que esto haya durado más de dos segundos pero para mí duro siglos, caí sobre la computadora, apretando los dientes con fuerza y me mantuve allí, con los ojos cerrados, hasta que estuve seguro de que no se repetiría, entonces abrí los ojos. La computadora había dejado su pantalla en negro, pero arriba, en su parte izquierda se leía: "Al que quiera vida le será dada, al que la desprecie le será quitada"
Lo entendí entonces, inmediatamente: Dios se ha modernizado, Facebook y Google lo controlan, ha abierto un mail, un perfil y un blog, quiere Ser en el mundo, quiere entrar, así sea sólo como participante. Admito que sus métodos son por ahora un poco groseros, pero ya le iremos enseñando. Por ahora abro este blog para que me siga y poder orientarlo un poco.
Saulo Vagalis.
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