miércoles, 27 de febrero de 2013

Plegaria


Suplico al narrador que me ande en paz,
que me conceda trinchera
contra su posteridad acuciante de fatigados lectores,
vanguardias armadas de ojos de la posteridad.

Pido al narrador que se tranquilice
que no me espante con sus truculentas predicciones de los protocolos del futuro,
que detenga sus delirios y se atenga a los hechos:
a mi piel,  a mi boca
a mis ojos y espaldas
jueces imparciales e inmediatos de mis días y mis noches.

Que no me deje arrastrar por sus cavilaciones estrambóticas.

¡Sálveme el cielo de merecerlo!

¡Por Dios, por usted mismo, cálmese
Señor Narrador!

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