viernes, 5 de septiembre de 2014

Viaje por la Colombí (Tercera entrega)

866.345 negros esclavos sacrificados gracias al padre De las casas, para construir a Cartagena, esta ciudad careta con vergüenza propia.Ciudad dividida y elitista, nadie quiso llevarme a conocer los famosos Picós donde bailan los cartageneros de verdad porque todos decían que mataban a cualquier rolo, no pude bailar con ninguna cartagenera porque la entrada a las discotecas en el centro històrico es carísima y nadie te quiere llevar a las otras zonas de rumba porque dizque son muy peligrosas. Las raíces de lo popular son humilladas continuamente en Cartagena, a duras penas sobrevive el folcklor y los folckloristas como productos de entretenimiento para los turistas que ni saben apreciar, ni bailar, ni sonreír, tocan las orquestas la cumbia y el mapalé para un montón de gringos sentados y aburridos mientras los cartageneros se estallan los oídos con la champeta que cada vez es más repetitiva y más parecida al reggaeton... una tragedia.

Persiste sin embargo la pasión del pueblo costeño, del vallenato con el alma en los labios y la champeta bailada a cuerpo partío en donde, desde el cuerpo se mantiene viva la verdadera sangre y tradición de nuestra población afro. Amo la pasión del pueblo costeño sus maneras desmesuradas de odiar y de amar, ese extraño vigor contagioso, como una inyección de jubilo que te entra con sólo ver pasar esa negra que lleva el oleaje en sus caderas; y por eso es aún más triste  ver tanta miseria, tanta hambre, tanta drogadicción en Cartagena, tanto clasismo y tanto racismo en sus dirigentes.

Esta tristeza se fue ahondando y matizando mientras seguía mi camino por pueblos como Tolú y Coveñas, dedicados casi exclusivamente al turismo y a la pesca. La situación de inseguridad que vive Tolú es terrible, la gente casi ni se atreve a salir de noche pues los mismos jóvenes pobladores se pasean  por las calles con patecabras esperando cualquier oportunidad para robar y asaltar...todo está corrompido por el microtráfico y por la costumbre ya arraigada de no hacer nada productivo, nada creativo... sólo esperar la temporada para vender truchanías (pseudoartesanìas) y robar a quien se deje...

Seguí mi viaje por nuestro Caribe entrando al Urabá, el tristemente famoso Urabá, probablemente la zona del país más golpeada por el paramilitarismo, zona de control total del gran capo Alvarito donde las fuerzas fascistas llegaron a presidir todas las instancias del poder; como es el caso de la Universidad de Córdoba en la ciudad de Montería donde  el rector y los decanos eran impuestos por los paracos y donde fueron asesinados o enviados al destierro los líderes de las organizaciones polìticas de estudiantes y maestros. Así que estaba ansioso por saber cómo nos recibía esta tierra, ver en qué actitud estaba la gente para recibir arte, en qué andaban los jóvenes por allí...

Fue agradable pues mi sorpresa al encontrar en Montería una ciudad amable que pareciera respirar de nuevo. Por supuesto la pobreza y la precariedad son omnipresentes en la Colombí, pero algún alcalde inteligente hizo construir un malecón a las orillas del río Sinú, y en él corren las Iguanas y los micos saltan de rama en rama por árboles preciosos; las familias se reúnen en las mañanas a hacer deporte y en las tardes los novios se sientan en las bancas a chupar helado y a contarse mentiras verdaderas mientras cantan los papagayos; los jueves y los viernes se reúnen los chicos y las chicas a bailar breikdans con notable nivel. Por la mañana, por la tarde y por la noche, a orillas del Sinú lo pegan los marihuaneros en paz y armonía.

Desde Montería subimos  a las últimas playas del Caribe colombiano: Arboletes, Necoclí, Bocas de San Juán y Turbo; estos pueblos, que hasta hace poco eran prácticamente prohibidos para cualquier viajero por la dureza del conflicto hoy te reciben con los brazos abiertos, con sus plazas reconstruídas, y con una sonrisa triste pero esperanzada. En los cuatro pueblos la gente, humilde en su gran mayoría, nos apoyaba con lo que podía y nos aplaudía, o simplemente nos sonreía. Qué lindo recordar con esas miradas tristes pero bellas que saben tener algunas negras, dándonos las gracias. Siempre nos íbamos a descansar con poca plata pero con el corazón llenito. Las plazas son todas nuevas, sin ornamentos, sin próceres, como si todo acabara de empezar... o no valiera la pena recordar. Se veían, por supuesto, de vez en cuando pasar las 4x4 con polarizados y los hombres cargados con las gruesas cadenas de su dorado desprestigio, pero no es muy frecuente.

Ningún percance violento nos sucedió en estos pueblos, a no ser por una noche en Necoclí: nosotros estábamos acampando en la playa, Martìn y Kathe en una carpa y yo en otra dentro de un kiosko de un cucho que renuentemente me lo prestaba. Eran como las 2am y dormíamos ya profundamente cuando nos despertaron unas motos (vale la pena anotar que en toda la costa norte les encantan las motos, y todo el mundo tiene una, o quiere tenerla, así sea para hacer los mandados a dos cuadras de la casa) las motos dieron varias vueltas alrededor nuestro para terminar parando en el kiosko donde yo dormía. - A ver, a ver, que salgan de las carpas para ver quienes son, decía uno gritando mientras el otro, también borracho le pedía que se calmara y la cogiera suave, que no gritara, que respetara - Qué va, que antes agradezcan que nosotros los protegemos jajaja, decía el otro; no recuerdo muy bien qué más decían porque estaba que me cagaba del miedo cuando de pronto escucho a Kathe que sale y les dice  - Señores, disculpen, un poco de respeto que nosotros estamos acá durmiendo. Los tipos como si los hubiera regañado la madre empezaron a hablar más bajo y al ratico se fueron.

Los niños de estos pueblos aprenden a rebuscársela desde chiquiticos como sea, recuerdo mucho a un loquito de 8 o 9 años de edad que llegó un día a hablar con nosotros en Necoclí. Vino alegre y curioso a pillar los instrumentos y nos pusimos a conversar sobre lo que habíamos hecho en el día, el niño había preparado el desayuno en su casa (huevos con salchichón y café) había enviado a sus hermanitos al cole y había salido a reciclar, luego había vendido el reciclaje y ahora venía a la playa a esperar la hora del almuerzo, y yo, yo básicamente me había bañado.

Por Turbo y Apartadó terminó nuestro periplo por el Urabá, un territorio que busca su renacimiento a través del empuje de sus mujeres (que son las que estudian porque los hombres se la pasan, en su mayoría bebiendo y hueliando), y del respeto por su tradición y su folckor, bailando bullerengue porro y cumbia. En medio de la pobreza y el abandono del estado el Urabá se reinventa e intenta desprenderse de la violencia paramilitar... la alegría de su gente, y su pasión de raza negra son el corazón de la esperanza.

martes, 5 de agosto de 2014

Viaje por la Colombí (Segunda entrega)

Como lo que queremos es fiesta agarramos para Taganga(fornication), bahía descontrolada en épocas vacacionales (en temporada, como dicen los artesanos). Sales a las 7 u 8 de la mañana y te encuentras, fácilmente, con un viejo en bermudas y el pecho al aire, camina con un ukelele haciendo engañifas y cantando lo que bien se le aparece,  a cada persona que se encuentra le pedirá un trabalenguas o una canción infantil para su colección;  anda con un jovenzuelo de unos 17 o 18 años que se hace llamar el Leòn, con el ojo derecho te da energía y con el ojo izquierdo te la quita, ha superado las pruebas del dragón y del tizón en la mano, y ha ayunado como Cristo durante cuarenta días, sólo metiendo trips… el viejo ondea su barba  y le explica las técnicas milenarias del kung fu y se paran uno frente al otro mirándose fijamente, y uno simple mortal sin saber si llamar a la familia de viejo.. o del niño…. Prosigue uno su camino y se encuentra con “La Máquina” un negro de ojos matadores q te ofrecerá un poco de perico
 - ¿no quiere? Bueno, si quiere un trago de churro,  vale  ¿tampoco? Ahh es que es  temprano, como yo no duermo hace tres días, oye vale mía pero hubieras visto a la neozelandesa que me levanté anoche… era una demonia, la hubiera visto, eso era dale que dale y meta perico no joooda.Si sigues caminando a las 10am ya estarás más ebrio que la puta… así es Tagangatown, donde los gringos se atragantan de perico y las gringas se atragantan… bueno, en fin…

Bueno, el recorrido es así, uno va a Taganga y se enloquece y después va a Palomino a relajarse y a entrar en conexión con la energía universal del bien, y sus ángeles ultra-terrenos, monas lo más de pizcas que han llevado sus rubias cabecitas a un nuevo nivel de conciencia; caminan descalzas y con sus piernitas todas picadas pero hermosas por las polvorientas calles del paraíso hippie colombiano: Todo es un amor tan grande, una suavidad tan linda, un no hacer ni mierda tan cargado de espíritu… después de presenciar un abrazo entre un par de ángeles que duró casi tres horas yo… bueno, yo la verdad me fui a beber con un guitarrista que se apareció por ahí con una botella de sello rojo con aureola. En la calle es posible ver a nuestros hermanos mayores los Koguis dormidos en los andenes con las manos todavía agarrando su botellita de churro; duermen a pierna suelta porque se trajeron a un niño de 11 o 12 años para que los libre de todo mal.

Desde hacía un buen tiempo venía yo soñando con subir a la sierra madre, habitada actualmente por tres comunidades indígenas: los koguis, los arhuacos y los arsanios, quienes se diferencian en sus costumbres y en su territorio. Los koguis habitan la orilla izquierda del río Palo mino y los arhuacos la orilla derecha; los arsanios, que son la mezcla racial de las dos razas viven en la otra ladera de la sierra madre, la que da hacia Valledupar, razón por la cual no los conocí. Estas tres comunidades son las encargadas de defender el territorio y la sabiduría ancestral que se ha reunido y se sigue desarrollando en la sierra madre.

Durante un día subimos con Dani y el chelito a cuestas para visitar una aldea indígena llamada Kunsemake o Kasa kumake, nos habían dicho que para subir necesitábamos invitación de algún indígena pero nadie nos invitó así que caminamos y caminamos hasta q nos cogió la noche… tuvimos q acampar al lado del camino y a la mañana siguiente reemprendimos el camino con tan buena suerte que nos encontramos con un hermanito kogui que venía tambaleándose y mambeando para compensar, fue de lo más bello con nosotros (después de q lo apoyamos para que se comprara otra botellita de churro que hacía una indígena que tenía una plantación hermosísima de plátano y árboles frutales) y nos llevó hasta el poblado en donde nos presentó a la familia de la primera choza quienes, gracias a él (no se qué cosa les diría) nos permitieron acampara allí… días después nos enteraríamos por boca de un kogui airado que el cucho ni siquiera vivía allí sino en otro poblado a un día de camino, pero para ese momento ya estábamos instalados. Nos quedamos en esta aldea una semanita.

¿Qué puedo decir sobre los koguis? Su tranquilidad y humor a flor de piel, su amor sencillo y humilde a la tierra y al trabajo, su respeto y convivencia con su entorno que se refleja en su forma de vida, en sus chozas en las que vive el padre, la madre, la otra madre y los jijuemil chinitos, en desapego y cultivando su tradición milenaria, la coca que se planta alrededor de todas las chozas, los árboles de los que cuelga el guamo y saltan los niños casi desnudos de rama en rama. Los hombres que se sientan en silencio alrededor del fuego todas las noches a compartir mientras mambean y afinan su poporo (es toda una intriga el tal poporo, un totumo con una varita de madera al que le han puesto adentro cenizas de concha marina, los koguis toman un poco de ceniza  con la varita  y  van refregando con la misma el totumo creándole un cuello, puedes saber la edad de un indígena por el largo del cuello del poporo).

Dos conversaciones recuerdo con especial agrado de mi visita, la primera con un kogui de 19 años que se llamaba Juan, hablábamos  una tarde (mientras yo me rascaba las piernas enloquecido),  de sus dos esposas, de su trabajo en la tierra y de la música que escuchaba (mero reguetón), cuando me pregunta como quien no quiere la cosa ¿y tú, de que raza eres?

La otra es una conversación con un niño súper avispado  que se quedó un montón de tiempo escuchándome practicar el chelolo, en un momento me le quedo mirando y le pregunto ¿Y vos, que quieres ser cuando grande? El niño se me queda mirando… no entiende la pregunta así que se la reformulo ¿qué quieres hacer cuando seas grande? El niño sonríe – “Estar aquí, trabajar la tierra, cuidar a mi abuelito, tener una familia, trabajar, normal…” 

En la hermosa Sierra madre. con una libélula parada en mis hombros escribí la letra de la canción que luego se llamaría Ayayawii Guajiro, de la que adjunto enlace para escucharla en versión de la banda De un día pa´otro. 

viernes, 1 de agosto de 2014

Viaje por la Colombí (Primera entrega)

La presente serie de reflexiones más bien inconexas y poco sistemáticas nacen a partir del viaje realizado por el territorio colombiano entre enero y mayo de este año. No tienen pretensión de estudio sociológico ni de objetividad completa (aunque SÍ de completa honestidad); y buscan más servir como documento para la memoria (sobre todo la mía que es tan volátil). Se debe también este intento a que, cumpliendo 25 años, por vez primera salgo de mi nación, y quisiera saber bien cómo es que la recuerdo, no hay sea que me la cambien después y yo no me dé cuenta o aún peor, que cuando yo regrese esté más jodida que ahora,  y yo, por  pura costumbre de ver las cosas mal ni cuenta me dé. Siendo consciente además del crucial momento que vive la Colombí y de mi privilegiada situación actual como observador viajero me di a la tarea de inventar esta especie de autorretrato.

Para que el lector no busque lo que no va a encontrar le explico mi situación, mi posición como observador: He hecho este viaje como músico mochilero, jipi artesanoide… esto quiere decir quedándome no menos de 3 días y no más de dos semanas en cada lugar, trabajando en el rebusque musical a la hora de las comidas en restaurantes, bares y cualquier lugar donde se presentara la oportunidad, y hubiera una aglomeración mínima de público pobre, o rico o que no se supiera bien, excepto claro está las iglesias cristianas, por físico miedo a la evangelización. En cada pueblo o ciudad visité pues, por pura necesidad la zona de bares y restaurantes, las plazas públicas, los mercados y las ollas o lugares de micro-tráfico, ya que es bien sabido que los mochileros jipis etc.…  No hacemos ni mierda (algunos, casi todos) si antes no nos hemos fumado un baretico… Bendita sea Colombia en donde se consigue yerba en todo lado (y que maldición tan hijueputa el narcotráfico y su poder, creado por una ilegalidad de la droga que ya nadie puede explicar seriamente). Hechas pues todas las advertencias y salvedades necesarias, y dando a Dios gracias por la oportunidad maravillosa de viajar y conocer este mi hermoso y sufrido país como artista proletario, empiezo.

Salí de Bogotá aún disfónico de tanto arengar contra Monseñor Prevaricador y Santos el cerdo Presidente, por la injusticia de la destitución del único alcalde realmente bueno que le he conocido a mi ciudad. La pelea que veníamos dando en Bogotá me había llevado a una serie de reflexiones que se agudizarían a través del viaje:
  •          Sólo tres cosas saben unir a la oligarquía colombiana: el dinero sucio, la vanidad y el odio.
  •          La democracia Colombiana es la dictadura de castas más legalizada del mundo.
  •          La alianza del narco, la oligarquía y los medios de comunicación creen poder mantenerse en el poder para siempre en Colombia, a partir del amangualamiento, la mentira y la represión, sin embargo su poder ha entrado en decadencia.
  •        La ciudadanía de las principales ciudades del país empiezan a buscar alternativas políticas diferentes, no  necesariamente mejores, por ahora, pero sí distintas; en muchos casos gobernantes muy ortodoxos en el manejo de la economía pero un poco más inteligentes y progresistas en la planeación de ciudad y en la ampliación del alcance  de los derechos ciudadanos, como es el caso de Fajardo en Medellín, o Mockus en Bogotá; algunos de estos gobernantes infringieron graves daños a su ciudad, como es el caso de Peñalosa en Bogotá, quien ante la imperiosa necesidad de crear un sistema de transporte masivo canceló el Metro y creó el Transmilenio, un sistema para robar, que ha retrasado el desarrollo de la ciudad en por lo menos cien años. Bogotá volvió a escoger el Metro en la figura de Samuel Moreno quien se lo volvió a robar (es deber recordad la actitud de Clara López en aquel entonces, quien como jefe del Polo llevó prácticamente del brazo a Samuelito a la corte, y nunca fue Clara, sino más bien oscura y encubridora frente a este robo que debió haber pagado Samuelito a latigazo en la plaza de bolívar.)  La oligarquía pensó que con tan solemne cagada de la izquierda  si reconquistaban a Bogotá- Sin embargo fueron tan imbéciles que separaron sus votos - y los Bogotanos eligieron en Petro un nuevo modelo de ciudad. Esta victoria en las urnas y su defensa jurídica, mediática y popular, en las calles, en los medios y en las cortes durante toda la alcaldía ha sido una gran victoria de la sociedad capitalina que demuestra que este país puede cambiar
  •          Algunos fenómenos  de resistencia pacífica y de desobediencia civil son aún más importantes, por ejemplo ese que protagonizan los jóvenes y niños bogotanos que día a día, y sagradamente, se colan en Transmilenio; o la legitimación del consumo de bareta  en Medallo, o la visibilización y respeto por la comunidad Lgbt en Cali.
  •          Los Paros agrarios de 2013 y 2014 muestran un despertar del pueblo colombiano, una voluntad de resistencia, de cambio de la sociedad colombiana, de sus pobres, de nosotros.
  •          Latinoamerica vive un momento en el que muchos de sus países han logrado dar un viraje hacia gobiernos con pretensiones de socialismo o de tendencias proteccionistas o sociales, de un capitalismo un poco menos salvaje, digamos un capitalismo progresista, domesticado, que muerde pero no mata…algunos pueblos como el venezolano aún no saben valorar y entender la revolución, pero ya nunca más se dejarán dar en el orto como antes.
Mi primera parada mientras me dirigía a la costa atlántica fue en Barichara, un pueblo bellísimo ala, de calles empedradas y montañas que parecen atardeceres; la gran particularidad de este pueblo y razón por la cual yo creo debe ser un destino turístico ineludible para cualquier colombiano es que por allá no hay pobres, lo juro, no vi ni un pobre… la pieza de hotel cuesta 100.00 pesos la noche así que si no quiere pasar la vergüenza de ser el único pobre durmiendo en la calle, lleve platica.

     De ahí pasamos a Bucaramanga, la ciudad de los parques, que está una belleza alita, los parques limpios de papeles, de jipis, de gente… hermosos;  en las calles no hay zánganos por ahí pintando o vendiendo chucherías, ni músicos callejeros, ni nada; las discotecas estás agrupadas en una sola zona de la ciudad, y son bonitas y bien cuidadas, sólo se consume perico adentro y las rumbas se animan a ritmo de la nueva ola del vallenato y el reguetón criollo. No hay lugar para fumar yerba tranquilo en el centro de la ciudad y conseguir yerba es difícil y peligroso, en cualquier momento aparece un bachiller de policía y te roba la poca que tienes esculcándote hasta las güevas. Por supuesto nadie toma ni habla ni se reúne en las calles ni en las plazas y la policía tiene un CAI dentro de la Universidad pública. Es una ciudad como soñada por Peñalosa ñero. Salimos corriendo de allá entre risas, porque además la gente opina que la ciudad se está desarrollando, que ya casi van a ser civilizados “pero claro, me decía un señor de lo más amable en un carro q prestaba el servicio de transporte pirata, es que a uno que todavía es medio campesino y le cuesta trabajo acostumbrarse a subirse al Transmetro y darle la vuelta a la ciudad para llegar un lugar que aquí recto uno llega en cinco minutos. Pero ese es precio del progreso mijo…”

jueves, 3 de julio de 2014

Un nuevo cielo

A Vale, Malu, y Lauri
Mami
no tengas miedo
el tiempo no es una condena, ni una línea recta hacia la muerte
más bien - que bien lo sabes - se multiplica, cuando la semilla cae en tierra fértil.
¿Por qué temer?
¿Acaso no nos esperan la verdad y la belleza a la vuelta de la esquina?
¿No ha enviado Dios en abundancia
el pan, la fruta y el pescado a nuestra tierra latina?
La incertidumbre es la marca de la vida, su sello invariable de riqueza y olvido,
acojámonos a ella como al pedregoso camino en la montaña
y que la niebla sea el mundo
y en ella cabalgue la risa.
Risa y sonrisa mientras nos hollamos las manos, 
risa y sonrisa mientras nuestro corazón sangra,
risa y sonrisa frente al muro impenetrable del odio y la violencia
risa y sonrisa frente al error que se nos clava, como un puñal almado.

Miro y admiro tu maternidad naciente,
la luz que alumbra tu vientre, o tu sonrisa que se extiende hasta el niño en tus brazos
y no quiero separarme de ti, 
pues soy tu amigo y te quiero.
Con la llama de la fe alumbro el espacio inexistente entre tu alma y la mía,
se que recibes mi amor en descarga directa,
y en la nueva plenitud que te eleva, te alegras de recordarme.

Hermosa elevación es tu nueva entrega, tu vida en la vida de otro:
El canto del futuro.
La tuya es la fortaleza de entregarlo todo para poder recibir tamaño milagro con total inocencia,
el mundo está ahora a tu favor como un vientre henchido
y en el río cambiante del destino
subirás a fuerza de fe hasta la sima más alta.

¿Por qué tener miedo, ni pensar en aplazamientos?
No cargues a tu hijo de sacrificios supuesto, ni de añoranzas de lo no hecho
son dos los corazones que ahora hablan en tu cuerpo,
y la nueva vida te impulsa cada día como si nacieras de nuevo, 
corazón palpitante,
hervor de energía,
fervor que quiere desbordarse
salirse de su origen para alcanzar un nuevo mundo.

Ahora que eres flor, árbol y fruto,
que eres madre fiera y joven,
y que la vida en infinito amor ha puesto en ti su sentido;
recoge amiga tu antiguo firmamento y llévalo al fuego,
que sus estrellas se hagan humo y desaparezcan;
quema tus barcos y sus velas
y todas las prendas que algún día te guardaste.
Agarra tu niño y arranca, 
un nuevo cielo te espera.
Saulo

lunes, 24 de marzo de 2014

LOS REVIVIDOS

Los nuevos hombres emergieron, con sus mujeres todos, 
envueltos en lodo, oloroso a zinc
y con su manos suspendidas hacia el cielo;
el lodo mismo los elevaba,
con la potencia del que acaba de estallar por dentro de una piedra 
de romper una cáscara que parecía el firmamento.

El nuevo sol se refleja en el lodo
 y lo seca poco a poco 
convirtiendo a muchos revividos en estatuas mudas del deseo; 
una bella mujer perece incluso antes de lograr estirar sus piernas,
y su cuerpo es un útero de piedra
o un sol que cercan las estatuas
de los hombres que intentaron  salvarla.

Mujeres y hombres mueren solos por miles:
no se diferencia su cuerpo petrificado de cualquier árbol  o risco en punta.
aullando de dolor, otros cuerpos saltan de vuelta al lodo burbujeante, 
perdiéndose en la oscuridad del abismo.

Arrastrándose por la piedra endurecida, 
rasgando sus pieles y dejando una estela púrpura en el barro
los revividos buscan el salvador salado, 
y con sus propias lágrimas lavan el ciego lodo de sus ojos.

La playa es desierto enorme desde el sol, 
que en concierto con los dioses decretado había
 el fin de la raza de los hombres.
Con pasión alumbra el sol 
y arden
 de los árboles los esqueletos,
y los troncos sin hojas de las palmas
son desnudos dedos en llamas, que señalan el cielo.

El mar aúlla y sus vapores
suben en forma de nubes al cielo y allï se aquietan y oscurecen
y en su oleaje crean
 el relámpago sobre el mar bravío
que con su brisa suaviza
la pena y el dolor de los que quedan.

Entre ellos una pareja
 se ha mirado a los ojos, 
y con sus manos se han golpeado las piedras sobre las piernas
adoloridas, rígidas, tumefactas.
Han puesto toda su vida en la lumbre de sus ojos,
para mantener encendida la esperanza del otro,
 y alzándose a intervalos 
hacen la competencia al sol,
que hace arder la arena bajo sus plantas
y seca el mar hacia el que corren.

Durante todo el día el cielo arde
los hombres se queman y sus cenizas
 se confunden con la arena.

pero, al alumbrar sonríe la luna
a una silueta de abrazados
que el mar lava con su manto.

la oscuridad y las lágrimas consagraron esa noche
a los revividos
como dioses, 
amos y señores de su destino.

Necoclí, 9 de Marzo 2014 

sábado, 22 de marzo de 2014

Necoclí, 8 de Marzo del 2014

NO existe oprobio peor para un ladronzuelo pueblerino
que robar la carpa de un jipi cualquiera,
músico, artesano, o rebuscador de caminos
y el castigo caerá sobre él sin duda, más temprano que tarde.
Pero
Al que sentado está en su escritorio o en la playa
robando el pan del pobre, asesinando niños, mares, mujeres y bosques
abusando  de abuelos
violando a todas las hembras del hijueputa mundo, 
a ese...
 A ese pareciera que no le llegara nunca su castigo, 
en su gran nube dorada a Dios se asemeja
por encima del dolor, y más allá de la gloria.
Todo su fastuoso olor confirma su poder a todos los que a él se acercan
todo él que se acerca pareciera bendecido.

Y sin embargo, mirando el mar el caminante
pronuncia su sentencia:
"No volverá a sentir tu boca la dulzura verdadera del beso
y el gris será el color de todos tus paisajes,
iguales será para ti el mar y la montaña,
y los ríos serán tus enemigos
El mundo entero será opaco y frío para tus ojos  y la belleza quemará tu piel."

Y sin pensar en lo perdido ni llenar de rencor su alma avanza el caminante
sin dudar de él
ni de la eficacia del mal y del bien en la tierra.
BARÚ _ 19 DE FEBRERO DEL 2014

El que huye tropieza.
El que no respira está muerto.
El que respira cuando debe actuar, pierde,
el que piensa pierde.
El que actua como una mula se irá por el barranco.
Todas las cosas tienen su sentido, su camino y desembocadura.
Hasta el más desprevenido se cuida, 
Y hasta el más humilde quiere que le respeten lo suyo.
Nadie actúa totalmente por cuenta propia
El tiempo es como el mar: Nunca se detiene, a nadie espera, el que vive dentro de él se transforma, el que se le resiste lo destruye, el que en él se pierde difícilmente regresará a casa.

Sólo que el tiempo es una invención, un retruécano de la vida. ¿y el mar? 
El mar es para siempre.