A Vale, Malu, y Lauri
Mami
no tengas miedo
el tiempo no es una condena, ni una línea recta hacia la muerte
más bien - que bien lo sabes - se multiplica, cuando la semilla cae en tierra fértil.
¿Por qué temer?
¿Acaso no nos esperan la verdad y la belleza a la vuelta de la esquina?
¿No ha enviado Dios en abundancia
el pan, la fruta y el pescado a nuestra tierra latina?
La incertidumbre es la marca de la vida, su sello invariable de riqueza y olvido,
acojámonos a ella como al pedregoso camino en la montaña
y que la niebla sea el mundo
y en ella cabalgue la risa.
Risa y sonrisa mientras nos hollamos las manos,
risa y sonrisa mientras nuestro corazón sangra,
risa y sonrisa frente al muro impenetrable del odio y la violencia
risa y sonrisa frente al error que se nos clava, como un puñal almado.
Miro y admiro tu maternidad naciente,
la luz que alumbra tu vientre, o tu sonrisa que se extiende hasta el niño en tus brazos
y no quiero separarme de ti,
pues soy tu amigo y te quiero.
Con la llama de la fe alumbro el espacio inexistente entre tu alma y la mía,
se que recibes mi amor en descarga directa,
y en la nueva plenitud que te eleva, te alegras de recordarme.
Hermosa elevación es tu nueva entrega, tu vida en la vida de otro:
El canto del futuro.
La tuya es la fortaleza de entregarlo todo para poder recibir tamaño milagro con total inocencia,
el mundo está ahora a tu favor como un vientre henchido
y en el río cambiante del destino
subirás a fuerza de fe hasta la sima más alta.
¿Por qué tener miedo, ni pensar en aplazamientos?
No cargues a tu hijo de sacrificios supuesto, ni de añoranzas de lo no hecho
son dos los corazones que ahora hablan en tu cuerpo,
y la nueva vida te impulsa cada día como si nacieras de nuevo,
corazón palpitante,
hervor de energía,
fervor que quiere desbordarse
salirse de su origen para alcanzar un nuevo mundo.
Ahora que eres flor, árbol y fruto,
que eres madre fiera y joven,
y que la vida en infinito amor ha puesto en ti su sentido;
recoge amiga tu antiguo firmamento y llévalo al fuego,
que sus estrellas se hagan humo y desaparezcan;
quema tus barcos y sus velas
y todas las prendas que algún día te guardaste.
Agarra tu niño y arranca,
un nuevo cielo te espera.
Saulo
Que bonito Pablo. Nueva vida para impulsar nuestros corazones a vivir lo inaplazable. Que el calor del amor abrigue sus vientres y les de alas para nunca impedir la felicidad de estos pequeños maestros.
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